Seguramente, al leer este título, te sentirás un poco perplejo, como me ocurrió a mí, cuando me tropecé con él. He escudriñado por miles de rincones (lo tengo todo trillado y más que trillado), pero nunca llegué a saber que, al molino del río, se le conocía, antiquísimamente, como el molino de la iglesia; conque


