


La Virgen de la Encina es la patrona de Macotera desde, al menos, 1540. Es uno de los símbolos de la villa, prueba de ello es que figura en nuestro escudo municipal.
Se trata de la advocación mariana que goza y ha gozado de mayor veneración entre los macoteranos. Prueba de ello es que no faltan todos los años mayordomos que asisten a la Virgen y se encargan del mantenimiento de la ermita y de tocar la campana dos veces al día, una por la mañana y otra al atardecer. El toque de esta campana llama al rezo de una salve a la Virgen de la Encina.
Las leyendas
Distinguimos varias leyendas sobre la Virgen de la Encina:
La historia
Al margen de estas leyendas se sabe que Nuestra Señora de la Encina era ya venerada en la antigua ermita desde al menos 1540 y que la gente al morir dejaba legados a la Virgen para que se dijesen misas por el eterno descanso de sus ánimas en la ermita. Un ejemplo es el collar de oro y la toca que lega la mujer de Juan Terracos el 4 de octubre de 1592 para vestir a la Virgen.
En 1609 el Visitador eclesiástico, que era un representante del Obispo, dice:
“Aquí hay una ermita de Nuestra Señora de la Encina, muy bien tratada, que podía ser iglesia de monjas, su capilla muy bien enmaderada y su retablo muy bueno; no tiene renta esta ermita, aunque las limosnas son muchas, se gastan en reparar la ermita, en fiestas y misas.”
Poseía, además de las limosnas, una alameda de negrillos (en la calle Alameda), huertos entre la alameda y la ermita, parte del terreno del actual cementerio, y unas viñas y tierras de labranza.
En 1730 D. Juan Francisco Caballo Labajos, residente en América, manda un collar de oro puro para la Virgen el cual se le ponía en su fiesta y para el día del Encuentro el Domingo de Resurrección.
En esta ermita primitiva se celebraba el día 15 de agosto la Asunción de María, esto se deja de hacer el año 1727 por la afluencia de macoteranos y forasteros y porque muchos de ellos se subían a la tribuna y ésta amenazaba a ruina.
Manda [el Señor Obispo] que la festividad de Nuestra Señora de la Asunción se celebre todos los años, en la iglesia de este lugar, para que, más cómodamente, puedan oír sermón y demás oficios, respecto a ser la ermita angosta y no caber en ella la gente, por ser este lugar de muchos vecinos.
Esta ermita sirvió en el siglo XIX de escuela de primeras letras para niños y adultos.
En el año 1971, siendo capellán de la virgen D. Rafael Pascual Pérez, se demolió esta antigua ermita y se construyó una nueva que es la actual. Esta ermita tiene una sacristía y un camarín para la Virgen. El arquitecto que se encargó de su construcción fue Amando Diego Vecino.
Además de la Virgen, hay en esta ermita un Calvario estimable y un San Nicolás Tolentino al que algunos dicen que es el patriarca Noé, por tener en sus manos un tonel.
Fiestas en su honor



