


A mediados de 1920, ha comenzado la vendimia en Macotera y en los pueblos vecinos. La cosecha se presenta buena y de calidad. En ella, están ocupados muchos braceros de Peñaranda y pueblos inmediatos, que reciben un jornal de cuatro a cinco pesetas diarias las mujeres y los jóvenes; y de seis, los jornaleros, además de la manutención.
Gracias a las buenas condiciones en que se metió la uva, van saliendo vinos superiores. Es digno de mención el que fabricó el párroco, don Feliciano Bermejo, quitando los estropajos o sarmientos, trasegándolo apenas hizo la fermentación y otras cosas que él sabe y calla; lo cierto esque es un licor que enloquece de placer.
Información sacada del libro “Macotera, compendio de su historia” escrito por Eutimio Cuesta Hernández.



