


Escrita por Ludi Cuesta Martín
En esta hora,
cuando el sol radia con fuerza,
esta vetusta plaza
está engalanada de fiesta.
Nuestra Madre
la Virgen de la Encina,
la embellece con su presencia,
y con aire festivo,
se percibe su esencia.
San Roque nuestro patrón
paciente y peregrino,
nos inunda de alegría,
para comenzar la fiesta,
el baile y la algarabía.
Un año más la palabra vibra,
girando alrededor del caluroso viento,
para cantar
las grandezas de nuestro pueblo.
No es momento
de nostalgias ni tristezas, pero si
de recordar,
a todos los macoteranos
que residen en otros lugares,
y hoy no están aquí.
También,
a los que vivieron con nosotros
que pasaron del sol brillante,
a la tierra sin sol.
Sus recuerdos zigzaguean
en los soportales, estribos
y cornisas de la plaza.
Por todos ellos,
ante la mirada de la Virgen de la Encina
estallemos en un fuerte aplauso.
En un retazo de sueño,
me he transportado a mi infancia…
“…Con un grito en la garganta
el toro casi me alcanza.
Recuerdo al árbol inmóvil,
el toro se fue a una capa
y yo desperté soñando,
en otras tierras lejanas”.
Es la historia de mi pueblo
que con premio de sonrisa me reclama.
Y ¿qué se puede contar
de nuestros antepasados,
si todo está dicho ya?,
tantas loas se han leído,
que es difícil de contar,
sin olvidar, el tropel de ideas
escritas en cuadernos y poemas de Juan.
Entre líneas se plasmó la palabra,
de la palabra, surgió la historia real,
historia de nuestro pueblo,
que siempre viva estará.
Sin olvidar el venturoso tiempo lejano,
pongamos con buen talante
la vista en el rellano,
que abarca lo actual.
¿Qué tiene este Macotera
de tan dulce paladar?
Cuando estas fechas se acercan,
por donde quiera que estemos,
todos nos reunimos para disfrutar.
Y en el panal de la amistad,
nos sentimos macoteranos
y eso…nadie nos lo va a quitar.
Macotera, Macotera,
comentan nuestros mayores,
quien te viera y quien te vio,
fuiste cuna de ganados, que, agitados,
regresaban por las calles de labrar.
Ahora con las nuevas construcciones
te has vuelto muy señorial.
Polideportivo, piscinas, parques,
residencias, teatro,
y para resaltar,
el coso taurino no podía faltar.
Grandeza que, con solera,
ensalza la raíz del toro de Macotera.
Y en el entorno,
paseos sombreados por acacias,
bordeados de lugares para descansar.
Todo ello, al paisaje le da frescor.
En lo alto del cerro,
donde la vista se recrea,
el viento relajante baja por la ladera,
y la brisa acaricia a nuestros mayores,
al cruzar la residencia.
Con nostalgia, en la alacena
de un rincón de la memoria,
están guardados momentos felices,
tiempos de luz y vida
para cada árbol,
que con el compromiso de la niñez,
nos otorgaron.
De un manantial (Fuente Arriba)
transportábamos el agua para regarlos.
Macotera ha progresado
y tiene actividad,
un grupo de folklore charros
que bailan fenomenal.
Y unas chicas que danzan paleo,
que siempre nos sorprenden al actuar.
Portentosos músicos de dulzaineros
dinamizan nuestro entorno,
el eco de sus notas
nos hacen emocionar,
hasta los pájaros dejan de chismorrear,
y se quedan estáticos para escuchar.
Víctor es un gran profesional,
junto a todos los demás
se ha sabido superar.
Y en atletismo Macotera
no se está quedando atrás.
El boom de la Sanrocada
es difícil de explicar,
atrae a los forasteros todos a participar.
El equipo macoterano
es digno de mencionar, se esfuerza
con gran ahínco
en cualquier sitio donde va.
Los hermanos Bueno, Roberto y Juan,
siempre apuestan por quedar
en buen lugar,
casi campeón quedó Juan,
en la Behobia de San Sebastián.
Y en médicos, pintores y poetas,
también Macotera ha sabido cosechar;
estos años han participado
haciendo comunión en el centro cultural.
Esta villa les vio briciar en la cuna,
jugar en la calle, a la maya, al cachimbo,
a las mecas, al clavo, y al brinquillo.
Combinaban los juegos con la escuela,
bajo el brazo llevaban
la enciclopedia todo-terreno:
Luis Vives, Alvarez, Almaho…,
esencia concentrada de asignaturas.
Y en invierno, con una estufa
de lumbre en la mano,
para calentar los pies.
Así nació nuestro saber.
¡Ay Macotera…!
aquellos inviernos duros
el frío que se pasó,
ahora tus gentes
disfrutan de buena calefacción.
Entre lo antiguo,
resaltan nuevas fachadas,
pero un suspiro de Arcángel
se nota en la calle, la gente envejece.
Hemos de dejar
que la música de la juventud
fluya, cabalgue, y se desperece,
participando de todo acontecimiento,
para que Macotera sea grande,
crezca y no caiga en declive.
Nuestros labradores,
para cultivar este trozo de tierra,
hunden el arado con esmero afán,
sentimientos cálidos prometen
esperanza de fertilidad.
Pero alguna vez el poderío de la atmósfera
se ensaña con el fruto de la tierra,
y nubes furiosas maltratan
a los rubios campos de trigo.
Temores que viven día a día
hasta la recogida.
Estas vistosas laderas, vegas,
y prados encendidos por el sol
destacan con luz propia,
así es el campo de Macotera.
Cuando pasa el mes de agosto,
poca gente anda en la calle,
sólo el quiosco de Candi
que al pueblo le da color.
La prensa con las noticias,
y los niños con las chuches
que compran con ilusión.
Y con prioridad,
es digno de comprender
a quienes desempeñan
cargos de responsabilidad,
que el ánimo les prevalezca,
y derrochen el oro de la imaginación.
Y deslumbrando,
con un gesto de amor
demos paso ya al patrón,
a honrarle con devoción,
que mucho sudor nos queda
antes de la bendición.
Su entrada es peculiar
y no tiene explicación,
es tan grande la emoción,
¡que duele hasta el corazón!.
Año tras año, en el porche de la iglesia,
la gente se arremolina,
y en un nudo de espesor,
desean fervientes entrar en el interior.
Con pasión sublime
se producen lagrimeos,
y cuesta decir adiós,
son los últimos aplausos
a San Roque nuestro patrón.
Con prisa por la demora
los toros van a empezar.
Los mozos deaumbulando
hacia la plaza
se jalean de fantasía,
y ante el toro, con desfío
contundente, destreza y solera,
intentan buscar la exclusiva.
En las horas venideras,
en torno a la tertulia,
habrá mucho que contar,
ecos de anécdotas y añoranzas,
atraen para no olvidar.
Y en esta llana villa,
que el cielo nos regaló,
pongamos más atención,
mimando la ecología,
y que haya más plantación.
Sembremos paz y armonía,
y vivamos con ilusión.
Paisanos: Macotera hierve,
prosigamos la procesión, que San Roque y la Virgen
sudando están ya,
¡y no queremos! ¡y no queremos!
que lo pasen mal.
¡Viva San Roque!
¡Viva la Virgen de la Encina!
¡Viva Macotera!



