


La ermita de Santa Ana es tan antigua o más que la de la Encina. En ambos casos se desconoce en qué año fueron edificadas. Es posible que la ermita de Santa Ana sea anterior a la repoblación de Alfonso IX de principios de siglo XIII, y no es descabellado pensar que la ermita de Santa Ana sería la antigua iglesia de la aldea, pues el templo actual fue edificado a finales del siglo XV.
En las visitas periódicas, que el visitador cursa a Macotera, hallamos varios apuntes sobre obras de reforma, la sustitución del antiguo retablo por otro más moderno y sobre la indecencia de algunas de sus imágenes.
En 1567, el visitador manda al mayordomo que haga sobre el campanario de piedra, un arco de ladrillos y cal para la campana, porque estando como está en la tribuna, desde hace muchos años, estorba a los que están en misa, que los “retumba y asombra el sonido, cuando están en misa”
“Mandó que los vecinos de Santa Ana tengan a bien hacer limosna a dicha ermita y se dé orden, se haga un retablo para la dicha ermita”.
Se adquirió un hermoso retablo y se compró un guardapolvo de angeo teñido de azul con la insignia de Santa Ana, “porque el retablo nuevo recibe detrimento de polvo que hay y cae”.
A la puerta de entrada le cobijaba un hermoso soportal, adonde, durante el verano, sesteaban las ovejas. Poseía una casa inútil que el mayordomo, con licencia de obispo, vendió por 5500 maraverdíes. Las paneras de la iglesia se levantaban a la misma sombra de la ermita y mostraba una cruz de piedra ante la puerta.
La ermitaña se encargaba de la limpieza y cobraba un sueldo de media fanega de trigo.
“Mando enterrar un santo en el rincón derecho de la ermita por obsceno”.
En Septiembre de 1825, el señor Obispo suspendió el culto en las ermitas del Santo Cristo y de Santa Ana hasta que “se adecenten interior y exteriormente, y tengan los ornamentos sagrados competentes”. Y, además, mandó enterrar las imágenes que hay en aquéllas que “por su fealdad e indecencia no deben exponerse a la veneración pública”.
(Restos de estas imágenes aparecieron cuando se abrieron los cimientos para la construcción del Centro CUltural).
En el año 1832, “se gastaron 116 reales, que costó la cruz de piedra que se puso en Santa Ana por haber colocado la que estaba allí en el cementerio”.
En 1866, el obispado cedió los terrenos al Ayuntamiento para que construyese las escuelas de Santa Ana. La imagen de la Santa sobre el altar de la virgen del Rosario en la iglesia y su campana nos es muy familiar, pues nos anuncia, con el primer toque, que debemos ir dejando los avíos; con el segundo, que tenemos que colocarnos el mantón y las zapatillas; y con el tercero, debemos estar dentro para los oficios divinos.
La campana que sirve para las misas rezadas y bautizos es la que tenía la ermita de Santa Ana que fue cedida para los locales de escuelas y en cuyo lugar se edificaron el año 866.
Información sacada del libro “Macotera, compendio de su historia” escrito por Eutimio Cuesta Hernández.



