

Jota acompañada de almirez por todo instrumental. Haciendo evocación de sus mocedades, momento éste en la vida del hombre en el que tenía lugar el aprendizaje de piezas como la transcrita, motivo de baile espontáneo en las horas de asueto y en las festividades.
La estructura de estrofa y estribillo es lo normal en toda jota, estando su parte literaria a mered de la memoria e inspiración del cantor.
La guitarra pide vino
y las cuerdas, aguardiente,
y el tocador que la toca
una muchacha de a veinte.
Anda y dile a tu madre
la legañosa
que en la botica venden
agua de rosas.
La pimienta es chica y pica
y sazona los guisados
y tú, como pequeñita
hasta el alma me has picado.
Al mancado le han hecho
con una cuarta
pantalón y levita
chupa y casaca.
Ay, ¡quién pudiera tener!
un cortijo con parrales,
aceite, carbón y luz
y veinte millones de reales.
Anda y dile a tu madre
la que vendió la sal
a peseta la onza
y el cuarterón a real.
A mi mujer y a mi burra
en la cuadra examiné
y tenía más talento
la burra que la mujer.
Y a tu madre la monto
en la tartana
a tu padre en el coche
y a ti en la cama.



