

Contaba Remigia Sánchez, de Macotera:
El barrio de Santa Ana era un barrio obrero, cuya única fuente de ingresos era la retribución que da un sencillo jornal. Las Aceras representaba también a una clase trabajadora, los labradores, más pudientes económicamente que sus vecinos. La pugna -circunstancia ya del recuerdo- déjase entrever en estas chancescas letrillas.
En la calle de Santa Ana
¡Lolita del alma!
hay bellotas como peras
para cebar a las damas.
¡Lolita del alma!
de la calle Las Aceras.
Que ahora las traigo yo
las avellanas para los dos,
que ahora voy a traer
las avellanas para los tres.
En la calle de Santa Ana
¡Lolita del alma!
hay un ratón con viruelas
y a la cabecera un gato.
¡Lolita del alma!
poniéndole sanguijuelas.
Que ahora las traigo yo.
Para recordar la canción puedes escucharla aquí.



