


El ciclo circadiano hace referencia a las oscilaciones que se producen en las variables biológicas en el transcurso de intervalos de tiempo regulares. Estos ritmos biológicos tienen un valor de periodo que oscila entre las 20 y las 28 horas. El horario de los turnos de trabajo es una de las causas más comunes de trastorno del ciclo circadiano.
Cuando el trabajo se realiza por turnos, o en horarios nocturnos, surge una desincronía entre las exigencias horarias externas y el ritmo interno de los sistemas fisiológicos, siendo incapaz el sistema circadiano de adaptarse. En estos casos se producen importantes efectos en la salud por el deterioro del ciclo normal de sueño y vigilia.
Se calcula que entre un 20% y un 25% de los trabajadores cumplen sus obligaciones profesionales por el sistema de turnos, trabajando también en horarios nocturnos. Las previsiones es que estas cifras aumentarán con el tiempo.
En términos de problemas de salud y de deficiencia del sueño se considera a los turnos de trabajo nocturnos como los más disruptivos.
A continuación te presentamos las consecuencias negativas que el trabajo por turnos y nocturno provoca en el ciclo circadiano y, por ende, en la salud de los trabajadores.
La calidad y duración del sueño depende en gran medida de los ritmos circadianos, estando los seres humanos “programados” biológicamente para dormir en horarios nocturnos, no diurnos.
Para agravar el problema, cuando se duerme durante el día suelen existir condiciones ambientales que en nada favorecen el descanso, como la luz solar y el ruido circundante.
El descanso en horario diurno es de mala calidad, provocando trastornos como el insomnio, la hipersomnia, el síndrome de piernas inquietas, mioclonías o apnea.
El trabajo por turnos incide en la calidad de la alimentación de los trabajadores, así como en sus horarios y en la cantidad ingerida. Abunda la ingesta de snacks y de café, así como el uso de estimulantes como el tabaco para combatir la natural somnolencia.
Los trabajadores por turnos y en horarios nocturnos son más proclives a padecer diversos problemas de salud: envejecimiento prematuro, fatiga crónica, obesidad, problemas digestivos, enfermedades cardiovasculares, trastornos psicológicos, etc.
Estudios recientes indican que incluso puede incidir en una disminución de la fecundidad en las mujeres.
La falta de sueño y un mal ajuste en el ciclo circadiano afectan severamente a la capacidad de concentración provocando dificultades en la toma de decisiones, lapsus o ralentización en los tiempos de reacción, afectando a la seguridad del trabajador.
Según numerosos estudios, el absentismo laboral en horario por turnos y nocturno es muy superior al de horarios continuos diurnos.
La difícil conciliación familiar que conllevan los trabajos por turnos y nocturnos tienen un negativo impacto en las relaciones de pareja, crianza de los hijos y relaciones sociales en general.
En resumen, el trabajo por turnos y en horario nocturno incide negativamente en el ciclo circadiano y en todos los ámbitos de la vida de los trabajadores, con unas oscuras perspectivas de futuro, en un mundo que quiere funcionar las 24 horas del día ininterrumpidamente, a pesar del precio que deben pagar las personas.



