


Este año 2020 será muy importante para la provincia de Salamanca, ya que por fin va a ser declarada como “libre de brucelosis bovina” por la Unión Europea. Esto garantiza que la ganadería de la región cumple los más altos estándares en cuanto a salud. Y si todo va bien, también Ávila y Segovia conseguirán este reconocimiento antes de que finalice el año.
Se trata de una enfermedad infecciosa que afecta al ganado bovino. La produce una bacteria y afecta principalmente al ciclo reproductivo de los animales. En las hembras es normal que se produzcan abortos, mientras que en los machos se manifiesta con una pérdida de fertilidad.
Se suele confundir la brucelosis bovina con la tuberculosis bovina, pero en realidad no son lo mismo. La primera está generada por la bacteria Brucella Abortus, mientras que la segunda la pueden causar diferentes bacterias del Complejo Mycobacterium Tuberculosis.
Lo que sí tienen en común es que ambas enfermedades se pueden llegar a transmitir al ser humano, lo que justifica el gran interés que existe desde la Unión Europea en erradicarlas totalmente.
En primer lugar es necesario que los ganaderos estén bien informados sobre la enfermedad y sus síntomas, para que ante cualquier sospecha de contagio consulten inmediatamente con el veterinario.
También se hace fundamental mantener una buena higiene y desinfección de los tambos y un manejo sanitario de los partos.
Dado que hay zonas en las que la enfermedad todavía persiste y otras en las que está erradicada, el movimiento de bovinos debe hacerse siempre con las correspondientes medidas de seguridad.
Después de varios años de trabajo y seguimiento, la Consejería de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Rural de Castilla y León ha presentado ante las autoridades de la Unión Europea los informes que acreditan que se cumplen todos los requisitos legales para que Salamanca sea declarada libre de brucelosis bovina.
Se sumaría así a Burgos, Soria, Valladolid y Zamora, que ya han erradicado de forma oficial esta enfermedad. Y no es esta la única buena noticia, es previsible que antes de que acabe el año las provincias de Ávila y Soria también reciban este reconocimiento.
Así, Palencia se convertiría en la única provincia de Castilla y León en la que la enfermedad persiste, aunque está en proceso de desaparición.
Por lo que se refiere a la tuberculosis bovina, también se han reflejado buenas cifras en toda la región. En un período de 10 años la incidencia ha pasado del 4,16 % al 1,41 %.
En el caso concreto de Salamanca, la prevalencia de esta enfermedad en sus explotaciones ganaderas es de un 2,13 %, mientras que Burgos, Palencia, León, Valladolid, Zamora y Segovia siguen en cifras por debajo del 1 %.
El control de la brucelosis bovina y la tuberculosis bovina no solo garantiza que los animales destinados al consumo humano están en buenas condiciones de salud, sino que además facilita su exportación incluso fuera de las fronteras europeas, lo que es especialmente importante para la economía de la región.



