


La agricultura es un factor clave en el desarrollo rural, el de las áreas geográficas más alejadas de las ciudades. En el modelo de sociedad actual, el medio urbano es el de referencia. Sin embargo, esto no debería significar que el entorno rural que conoces tenga que verse perjudicado.
¿Quieres saber de qué manera la agricultura puede ser clave para lograr un desarrollo eficiente en las zonas rurales?
Las dinámicas de las sociedades modernas han provocado un éxodo del campo hacia las ciudades. Esta despoblación tiene una incidencia capital en la agricultura. Se reduce la mano de obra disponible para las labores agrícolas, disminuye la inversión privada en equipamientos, se pierden conocimientos sobre los cultivos como los que tenían tus abuelos, desciende la producción, etc.
Sin embargo, este horizonte tan pesimista es susceptible de cambiar. Pese a que durante el siglo pasado se produjo un declive de los ámbitos rurales, en esta década ya puedes presenciar intentos por revertir esta situación.
Ya conoces proyectos que vienen de lejos, como los fondos comunitarios para el desarrollo rural. Se conceden a las regiones europeas subdesarrolladas, las cuales suelen encontrarse en entornos rurales. Pero a estas políticas paliativas debes de sumar las oportunidades que, en contextos de crisis, te ofrece el campo.
La vida en el campo te libera de estrés y la agricultura ecológica está creciendo en, prácticamente, toda España. Unos cultivos no ligad a las explotaciones extensivas ni a los productos refinados, sino a nuevas formas de consumo y producción sostenibles. Una mayor conciencia ciudadana en materia ecológica está detrás de las políticas públicas basadas en potenciar las actividades del campo, indispensables para que las zonas rurales vuelvan a tener población y servicios. Vida, en resumen.
Las actividades agrícolas, más allá de su rentabilidad inmediata, son fundamentales para asegurar el desarrollo rural.



