


Desde que nos incorporamos al mercado laboral se nos recomienda pensar en el futuro y planificar nuestra jubilación. Sin embargo, aún son pocas las personas que optan por esta alternativa, quizás por desconocimiento sobre qué es un plan de pensiones y cómo funciona.
Un plan de pensiones es un producto de ahorro a largo plazo con la finalidad de que, llegada la edad de jubilación, su titular pueda contar con una cantidad de la que disponer en forma de capital o de renta.
El funcionamiento de un plan de pensiones consiste en que el titular realiza una serie de aportaciones, que pueden ser o no periódicas, a un fondo que gestionado por expertos financieros que se encargan de invertir el dinero para obtener rentabilidad.
En otros términos, un plan de pensiones funciona como una hucha que multiplica el ahorro que vas poniendo en ella, con el único límite de que la cantidad máxima que se puede aportar al año son 8000 euros.
Lo más habitual es que una persona lo rescate o recupere su dinero en el momento en que se jubile, pudiendo hacerlo todo de una vez, en forma de renta mensual o combinando ambas opciones.
Sin embargo, cabe posibilidad de rescatar el dinero que se lleve ahorrado en el supuesto de incapacidad o enfermedad grave del titular, en caso de que este sea un parado de larga duración o si, desde 2017, si se encuentra incurso en un procedimiento de ejecución hipotecaria.
Asimismo, tras la reforma de la normativa operada en el año 2015, a partir del año 2025 se podrá rescatar un plan de pensiones transcurridos diez años desde su contratación.
Un aspecto muy importante de los planes de pensiones es su fiscalidad; así, las aportaciones que se realicen cada año desgravarán en función de la aportación realizada y el tipo de retención que se aplique su titular, pudiendo deducirse hasta 8000 euros anuales.
Por ejemplo, si se realiza una aportación de 5000 euros, y el titular tiene un tipo de retención del 24 %, el ahorro será de 1200 euros.
Y es que los planes de pensiones cuentan con la particularidad de que la Agencia Tributaria no consideran los planes de pensiones como ahorro, sino como rendimientos del trabajo, tributando como tales.
Por ello es preferible recuperar el dinero en forma de renta mensual en lugar de cobrarlo todo de una vez, pues ello daría lugar a que al titular se le aplicará un tipo superior al que le correspondería para ese ejercicio.
Por otra parte, en caso de fallecimiento del titular, sus herederos o el beneficiario designado por este podrán rescatar el plan de pensiones, tributando dicha cantidad como IRPF y no como Impuesto de Sucesiones y Donaciones.
Todas estas ventajas están pensadas para, en definitiva, fomentar el ahorro y permitir complementar la pensión de jubilación para poder disfrutar de esta con mayor desahogo.



