


La presión sobre los precios a los que están sometidos los agricultores en España, ha producido la búsqueda de la forma de abaratar los costes, siempre sin dejar de lado la calidad.
Por ello en el sector agroalimentario se ha comenzado a implantar en algunas explotaciones el llamado Método Lean, su principal objetivo es gestionar y mejorar los procesos de la organización con la utilización de menos recursos.
El origen de este método se da en la empresa Toyota durante la década de los 70. Los principios por los que se rige este método son el trabajo en la planta y la comprobación de que todo marcha correctamente “in situ”. La formación de líderes capaces de transmitir la forma de trabajo bajo el método, la creación de una organización que aprenda a valorar el trabajo realizado buscando siempre la mejora continua del mismo, trabajo en crear un equipo que se involucren y sigan los valores de la organización y la identificación de todos los procesos y funciones que no son necesarias, ya que no genera valor y además consumen recursos de la organización, la descentralización dentro de la toma de decisiones, la integración de las funciones buscando sinergias, que nos permitan ahorrar en costes y obtener el firme compromiso por parte de todas las personas que formen la organización de seguir en Método Lean.
De cara a las operaciones y los distintos procesos de producción, se debe crear un flujo de trabajo que nos muestre de forma clara los posibles problemas, intento de seguir sistemas “pull” para evitar la sobreproducción, es decir, producir bajo la demanda estimada. Este punto dentro de el sector agroalimentario es más difícil de conseguir, y finalmente la búsqueda de la estandarización de los procesos de producción, con el fin de lograr una mejora continua.
En el sector agroalimentario el Método lean se traduce en la gestión de la producción agrícola, no solo optimizando las máquinas, sino con una buena planificación de los cultivos, controlando cada fase de la producción, realizando un control sobre cada coste e intentando disminuirlos con la eficiencia en los procesos, eliminando todas las actividades que no generen valor y que además consumen recursos.
El sector agroalimentario está sujeto a factores tecnológicos, climatológicos y biológicos, sin embargo la producción se asegura gracias a los invernaderos, fertilizantes…que minimizan los riesgos, esto produce que tanto la oferta como la demanda aumenten, obligando a los productores a ser más competitivos. Por ello el Método Lean ayuda a la agricultura frente a los desafíos que la variabilidad estacionalidad produce y la necesidad de mantener un estándar alto de calidad, en todas las fases del proceso.
A continuación vamos a ver de qué manera podemos implementar el Método Lean dentro de nuestra explotación agroalimentaria. A nivel de los trabajadores, tenemos que asegurarnos que se conozcan los conceptos básicos tanto de productividad como de la mejora del rendimiento y se debe fomentar la comunicación entre todos los trabajadores,especialmente con los mandos superiores, de forma que a la hora de implementar una nueva forma o método de hacer, este llegue de forma rápida a toda la organización, logrando que se implante con éxito.
Los encargados de la organización y gestión de la explotación agroalimentaria, deben trabajar la transmisión a los trabajadores de los diferentes métodos y formas de trabajo marcadas para aumentar la productividad. También deben centrarse e incidir en el seguimiento de los resultados que se vayan logrando, estableciendo medidas de corrección si fuera necesario. Frente a los agentes externos, la climatología es el principal factor que puede afectar a la productividad dentro de nuestro sector, junto a plagas o enfermedades que afecten a nuestra producción, provocando desviaciones en la misma, además una buena planificación de cómo vamos a realizar la preparación de las tierras, siembra, cultivo…etc, es fundamental para aumentar la productividad en las mismas.



