


¿Sabías que los cereales son la primera especie que cultivó el hombre hace más de 10 mil años? Se caracterizan por resistir muchas condiciones climatológicas, incluso las más extremas.
Además, sus propiedades son ventajosas para la salud: por ejemplo, son ricos en proteínas y resultan fundamentales para la dieta humana. Y estas propiedades las pueden conservar durante mucho tiempo, por lo que son perfectos para ser almacenados. Se puede encontrar en una gran cantidad de frutos, a los que se les puede dar diferentes usos.
Como curiosidad, del trigo no sólo se aprovecha su semilla, sino que la paja también es muy práctica: resulta perfecta para alimentar el ganado, o para cumplir la función de cubierta vegetal de ciertos cultivos.
En este artículo voy a comentar los factores meteorológicos que hay que estudiar a la hora de sembrar cereales, entre otros cuidados relacionados.
Como en cualquier tipo de cultivo, controlar la temperatura resulta crucial para conseguir un buen desarrollo y crecimiento del cultivo de trigo. Se necesita mantener una temperatura comprendida entre los 10 y los 24ºC. El cereal, como ya hemos comentado, tiene una buena tolerancia a las condiciones extremas, pero si la temperatura sale de estos intervalos se puede echar a perder la cosecha.
Te digo lo más importante: más que el control de la temperatura en sí, hay que estudiar el número de días que pasan hasta conseguir una temperatura, la que se denomina integral térmica (es la que se consigue a lo largo de los días, mientras se van acumulando los grados de manera progresiva).
Todos los cultivos tienen una determinada integral térmica del trigo, pero ésta es muy variable según la variedad de la que estemos hablando.
Como temperatura ideal, te recomiendo que la mantengas en el intervalo de entre 18,5ºC y 23,75ºC; es cierto que es bastante preciso el intervalo, pero, si consigues mantenerte en la misma, los resultados serán mucho más característicos.
A los cereales no les viene bien los cambios bruscos de temperatura: de esta manera, no debería ser ni demasiado fría en invierno, ni demasiado calurosa cuando llega la primavera (que es el momento en el que se produce la maduración) y el verano.
En relación con el factor de la humedad, los expertos han concluido, a lo largo de una gran diversidad de estudios que se han hecho a lo largo de estos últimos años, que el cereal se desarrollará bien con entre 300-400mm de lluvia.
Eso sí, ten presente que este valor debería ser una media. La distribución de la lluvia debería seguir esta estructura:
Si la cantidad de agua total que ha caído durante el ciclo de cultivo resulta escasa e intensa cuando llega la primavera, se puede obtener el asurado.
Aunque es cierto que el suelo no entra dentro de los factores meteorológicos para sembrar cereal, es importantísimo tenerlo muy en cuenta. De hecho, está íntimamente relacionado con la cantidad de lluvia que existe y con la humedad que retiene (por ejemplo, un periodo de lluvia muy abundante podría producir una excesiva infiltración de agua en el suelo, esto podrá afectar a la humedad del mismo y afectar al cultivo).
Independientemente de la temperatura, de que sea invierno o verano, el terreno en el que se van a sembrar los cereales debería de cumplir con unas óptimas condiciones químicas y físicas.
Te aconsejo que prestes atención a los siguientes factores relacionados con el suelo:
Por lo general, en la plantación de cereales hará falta 3kg de nitrógeno por cada 100 kg de cosecha. No es una proporción que se cumpla en el 100% de los casos, pero sí que te puede servir de orientación.
Con el control de los factores anteriores, deberías ser capaz de mantener a raya el cultivo. Sin embargo, hay ciertos elementos que pueden estropearlo todo: malas hierbas y plagas.
Las malas hierbas crecen en el mismo suelo que las semillas y combaten con ellas para absorber los nutrientes del suelo. Las plagas, hongos e insectos, como los gusanos Agriotes o las moscas Mayetiola Destructor, pueden afectar a la vegetación.
Hay fórmulas avanzadas para combatir el problema, como la fumigación selectiva o el laboreo.
Ahora que ya conoces toda esta información, te auguro un buen futuro como agricultor de cereal.



