


Si tenemos tierras de cultivo o campos dedicados a la cosecha, debemos tener siempre en cuenta el uso de herbicidas. En las épocas más lluviosas se descontrolan las malezas y hay que controlarlas, no solo por un tema visual sino porque también impiden el crecimiento de las plantas que en realidad estamos cosechando, roban sus nutrientes, el agua de riego,…
Una de las dudas que podríamos tener acerca de los herbicidas es qué tipo aplicamos. Hay que tener en cuenta: cuando se va a utilizar antes, durante o después de la siembra, qué malezas hay que controlar, el tipo de ambiente en el que nos encontramos, el agua disponible…
Los tipos que hay son remanentes y foliares. Los remanentes evitan la salida de malezas y hierbas indeseadas, no afectan a las malas hierbas ya desarrolladas sino a las que estén a punto de germinar. Por su parte, los foliares son los que hay que aplicar en las malezas ya desarrolladas.
También pueden dividirse entre los herbicidas de contacto no sistémicos y los herbicidas de contacto sistémicos, los no sistémicos entran en contacto con la superficie foliar de la planta, y los sistémicos, entran directamente en el sistema vascular de las plantas.
A su vez los herbicidas de dividen en herbicidas pre-siembra, post-siembra y post-emergencia. Los primeros, como su nombre indica, son los que se aplican antes de la siembra, se suelen utilizar en la siembra de cereal. Los post-siembra se pueden distinguir en los de pre-emergencia, que se aplican cuando ya se ha realizado la siembra y, por último, los herbicidas post-emergencia se aplican cuando el cultivo ya ha germinado.
También es importante recordar que los herbicidas son productos químicos, lee detenidamente sus instrucciones y sigue las condiciones de uso.
Te recomendamos que te pongas en contacto con un profesional si aún no sabes cuál es el tipo de herbicida que debes utilizar, evita así provocar cualquier tipo de perjuicio sobre la naturaleza.



