


La agricultura sostenible siempre fue, es y debería ser la forma predominante en los cultivos mundiales. En juego está la conservación de los medios naturales actuales y los de generaciones venideras.
El objetivo principal de una agricultura sostenible radica en conseguir alimentos sanos para comer y poder vivir de forma sana, pero conservando la tierra, los ríos, el bosque, y sin desperdiciar el agua.
Una de las formas de agricultura más tradicionales, efectivas y consecuentes con la conservación del medio natural, ha sido siempre una práctica conocida como cultivo de secano. Es, posiblemente, una de las mejores formas de utilizar los recursos sin perjudicar la tierra, más bien su intención es la de mejorarla.
Se denomina de secano porque es una agricultura en la que no se usa el riego de forma continuada y en la que se va alternando un año en el que se cultiva y otro año en el que se deja descansar la tierra, y conocido como barbecho.
En el año de barbecho estriba el secreto de este tipo de agricultura, puesto que en ese tiempo la tierra se va recuperando para volver a ser fértil de forma natural.
Hay dos tipos:
– En blanco, si la tierra se deja tal cual, practicando en ella solo labores de mantenimiento.
– En verde, cuando se procede a sembrar plantas que servirán para mejorar el suelo.
El otro elemento importante en este tipo de agricultura es el aprovechamiento del agua, que en este caso, es el agua de lluvia. Generalmente, se hace por medio de un método llamado de inundación, donde se va guiando el agua hasta las zonas de cultivo o hasta embalses donde se almacenará para las épocas de sequía.
La agricultura sostenible es la agricultura de siempre, aquella que durante siglos se ha practicado y mejor ha sabido utilizar los recursos naturales disponibles.



