


Loa 2011 escrita por Mª Luisa Jiménez Jiménez:
En mi memoria me he escondido,
como Agosto se esconde entre las
sombras de esta plaza.
Una hilera de versos ha nacido,
y ha inundado esta Loa de recuerdos
y añoranzas.
Recuerdos de mi infancia
hoy me trae este lugar,
siendo niña y subida a hombros
sentí tu caminar.
Peregrino, Santo,
espejo de la marrá.
El año empieza contigo,
hoy se cumple uno más.
Y con él vivencias, avatares
que ponen rima a mis versos
en forma de cantar.
Protagonista 365 días,
macoterano como el que más,
con tu capa, calabaza y perro
te dispones a escuchar
miles de ¡vivas!
Ecos de promesas que,
en un largo invierno
repaso vas a dar.
Junto a la Virgen de la Encina,
compañera, Madre, Patrona sin igual,
vestidos hoy de gala
desde el cielo os miran ya.
A ellos dedico un verso
mudo como el silencio,
y poder escuchar
el sonido de esa campana,
que a todos nos hace rezar.
Hoy mi rezo es un canto,
de alabanza, de gracias y de dicha
por haber crecido bajo tu manto
ejemplo para esta Villa,
que con aguja, hilo y dedal
bordó para ti una dama
y con él se fue su vida.
A tu lado mayordomos
custodian tu posar,
hace años fueron niños
tarareando la charrá.
También mozos y mozas
comprometidos como el que más,
pasaron la noche en vela
y no tener que madrugar
para así estar los primeros
en la plaza y en las eras,
en las calles, con la fiesta en su mirar.
Hoy es un día grande,
no vale mirar atrás.
En este pueblo entrañable
digno para soñar,
repetimos saludos, abrazos,
preguntamos por el que no está.
Y aquí hago una pausa…
¡QUÉ BIEN QUE HABÉIS VENIDO!
Y con los que no están,
¡SEAMOS AGRADECIDOS!
Y digámosle al Santo un año más,
tenga de todos presente
¡QUE ES DE BIEN NACIDOS!
¡Cuántos cantares y coplas,
cuantas letrillas anónimas
han quedado en tu altar!
Poetas ha dado esta tierra,
hombres y mujeres que saben hilar
con el alma prendida en las manos
retahílas de pan llevar.
Y al dictado del corazón
sigue avanzando esta Loa.
¡¡¡QUE NO FALTE LA ILUSIÓN!!!
Al levantar la mirada,
enfrente la Calle Honda.
Calle de mis amores.
(Amor de padre y madre).
Recuerdos se amontonan.
Mis primeros pasos en ella dí,
y entre sayas y boinas,
Rosarios en las tardes
entretenían las horas
mientras, la siesta guardaba
el descanso en las alcobas.
En las noches de verano
el tiempo aquí se demora.
No hay prisa para dormir,
sentarse al fresco es lo que importa.
Un homenaje desde el corazón
a Iluminada y Caridad, a las Elicias,
a Celia de la farmacia, Rosa y Antonio
(pocarropas),
a la Señora Beatriz, a la tía Chica.
A mi tía Petra, Mónica y Domingo, al tío
Agapito, al Peque y a la Señora Remigia.
Por arropar mi niñez,
por llenar de contenido cada rincón,
cada esquina,
de esta calle alegre,
con sabor a fardeles y faltriqueras,
a cánticos de mujeres,
a anécdotas…
mientras, al compás de los almireces,
las estrellas parecían esperar el beso
del sol.
A tu paso por Santa Ana,
el sol en la frente aprieta.
Alegría ha dado a este barrio
tener la Residencia abierta.
Sede de la Virgen Milagrosa,
de muchos primera escuela,
granitos centenarios en sus paredes
con sabor a historia y leyenda,
recorren y dan vida a los años
de los mayores que aquí llegan.
Ellos son los maestros,
cada día nos enseñan
que hay que trabajar cuando toca
y cuando la dulzaina suena,
tenemos que alzar los brazos
y, a tu paso, salir a la puerta.
Una parada contigo
merecen las nuevas aulas,
de un Centro Cultural
donde se forjan las palabras
entre lecturas que enamoran
y apasionan el alma.
Literaturas aquí aprendidas
como de viejas escuelas,
horas inolvidables de formación
que siempre quedan,
y visten nuestro espíritu
con LA MEJOR DE LAS HERENCIAS.
Todos en procesión
bajamos a la Plaza La Leña,
entre miradas y con el sol
te fundes entre las peñas
para dar tu bendición,
a los nuestros con tu presencia.
Aquí hacemos un parón,
para luego subir la cuesta,
más antes del último tirón,
el dolor se manifiesta.
Momentos de reflexión
acercas a este destino,
mientras con tu rostro sereno
alejas cualquier ruido
para unirnos en el aplauso,
de un encuentro compartido.
No puedo pasar por alto
en esta hermosa Villa,
lo que más nos honra a todos:
nuestros niños y niñas,
SEÑA DE UN PUEBLO VIVO.
Hoy Santo te pido:
que tengan siempre una escuela,
que otro día nos abrumen sus gritos,
que llenen este lugar de sueños,
de manos que no se cierran,
aún cuando tengan frío.
Debajo los soportales,
al cobijo de la sombra,
la Plaza tiene otro aire
cuando Tú, Santo, asomas.
Lágrimas compartidas,
emociones que ahogan
palabras de despedida
en una visita corta.
Aunque el tiempo no sabe
de nombres y de fechas,
no olvidamos que hoy es tu santo,
la fe nos lo recuerda.
Es un querer llegar y oponerse
a tu entrada en la Iglesia,
donde surge de nuevo el clamor
bajo este cielo mudéjar.
Es la hora sin hora del reloj
latiendo en cada estrella.
Gracias una vez más patrón,
agradecida está Macotera
de tenerte como protector
en la siembra y en la cosecha
y en todos los buenos haceres
que definen esta tierra.
Va llegando el final,
retomo mi principio:
nos conocimos en este lugar,
es aquí donde nos recordamos contigo.
No es desandar el volver
para hacer el mismo recorrido,
repasando por las calles
lo soñado, aquello que no está escrito
y que siempre servirá de excusa,
cada año, para sentirte vivo.
¡VIVA SAN ROQUE!
¡VIVA LA VIRGEN DE LA ENCINA!
¡VIVA MACOTERA!



