


Loa 2010 escrita por Paco “Fachenda”:
Y de nuevo llegó S. Roque,
forasteros y vecinos,
halla alegría a tope,
pasemos días divertidos,
que los cuerpos se disloquen
mas no se pierda el sentido,
que la crisis no se note
en estos días festivos.
Macotera es nuestro pueblo,
pueblo donde yo nací,
sus campos, su cielo,
en su río me metí,
yo pateé su suelo,
todas sus calles corrí,
con la alegría del juego
y las ansias de vivir,
macoterano me siento
¡qué más puedo pedir!
Y temprano una mañana,
aun no había amanecido,
por desperezar mi vagancia
salí de casa decidido,
tras viejos recuerdos de infancia
que a mi mente han acudido,
correrías y andanzas
de macoterano aquí nacido,
vivencias y circunstancias
de este pueblo y sus vecinos.
Recorrí nuestras calles despacio
avivando antiguas emociones
añorando viejos espacios,
parándome en sus rincones,
caminando paso a paso
evocando situaciones,
recordando cosas y casos
despertando añejas ilusiones.
El alba va despuntando
y van llegando los lecheros,
caldera de agua calentando
a la lumbre y los pucheros,
por las calles ya hay rodando
carros con su traqueteo,
gallos van anunciando
con su kirikikí mañanero,
que el día va comenzando
y se inicia el ajetreo.
Calles de Macotera
con palos de la luz inhiestos
y cables que las atraviesan
en las jíqueras sujetos,
con poyos junto a las puertas
para descansar los cuerpos,
para tumbarse la siesta,
charlar o tomar el fresco.
Calles llenas de barros,
de charcos y regatones,
de roderas de los carros,
de moñigas y cagajones
y en distintos espacios
para las bestias pilones.
Con gallinas que cacarean
y en los montones escarban,
gallos que se pavonean
con requiebros en sus alas,
un perro corre como fiera
y lata al rabo arrastra,
por entrar donde no debiera
a comer alguna matanza.
Calles largas o cortas
con abrigados rincones,
calles curvas o rectas
con soleados cantones,
calles aun sin aceras
sin asfalto ni hormigones,
calles de mi Macotera,
pueblo de mis amores.
Calles con casas de barro,
paredes con esbarrancones,
con tejas rotas en tejados
y goteras a montones,
con regatos desbordados
al llover a borbotones
y casas que se han inundado
todas sus habitaciones.
Regato del Molino y Arroyo,
Príncipe o Mediodía,
San Joaquín también recorro,
Santana jamás se olvida,
Alconada, Ancha y Oro,
San Roque, Norte o Piedrahita,
por el Fortín recorto
camino de la Cotorrita,
disfrutándolas con gozo
recordando alguna picia.
Calles con cisco en braseros
que el aire encandila,
con sogas de tendedero
y la colada del día,
con albañales caseros
que a la calle dan salida,
con paredes de jalbiego,
alubias al sol tendidas,
con aparejos labriegos
y a la sombra alguna barrila.
Casas carentes de agua
y sin luz para alumbrar,
con seres que duele el alma
por tan duro trabajar,
con animales de labranza
en la cuadra y un pajar,
con jergones haciendo cama
y una manta quizás,
con somieres de alambrada
y debajo el orinal.
Sin lugar para el aseo
nos lavamos como los gatos,
en palangana y palanguero
junto al espejo retaco,
en un clavo y un agujero
para los altos y bajos,
sacar la raya en el pelo
recta cuesta trabajo.
Casas con doble puerta
la de abajo y la de arriba,
con las redondas gateras
no se cierran noche y día,
ventanas de madera
algunas sin cristalería,
cartones por dentro o fuera
evitando la porfía,
que el frío no se metiera
o el calor no escaparía.
Cuantos gratos recuerdos
por las calles recorridas,
de jóvenes y viejos,
gente desaparecida,
que nos dieron consejos
y también nos sacudían
algún sopapo, recuerdo,
cuando motivos había.
Flores en ventanas puestas
por Retuerta veo al pasar,
a malos espíritus alejan
y libran de todo mal,
a sus moradores protejan
esas cruces de San Juan.
Bueyes tirando de carros
con lenta monotonía,
zumbando sus cencerros
y las vacas las esquilas,
con cestos de uvas llenos
o con basura que olía,
con baluartes de aparejo
y llenas las barcinas
con haces de acarreo
de la Juara o la Verdina.
Calles con chivas y marranos
gruñendo hacia el porquero,
por la calle Larga veo pavos
guiados por los paveros
y veo debajo de los carros
llevar atados los perros.
Por la calle Los Leones
va un burro con aguaderas,
otro lleva serones
allá por las traseras,
beben agua en los pilones
y algún pinchegue sueltan,
derribando en ocasiones
a quien llevan a cuestas,
sentado a patacajones,
saliendo por las orejas.
Veo un colchón varear
darle palos con denuedo,
hacer barro para el mencal
pateándole en el suelo,
en bicicleta andar a pedal
como forma de consuelo,
y mear para grillo sacar
de los hondos agujeros.
Usan las angarillas,
trasportan con parihuelas,
van vendiendo lucilina
para que ardan las teas,
echan culos a las sillas,
a zapatos mediasuelas,
se pelean dos vecinas
de sus puertas barrenderas,
una a la otra chilla
y la llama puñetera.
Mujeres veo de rodillas
en cajones lavanderas,
nos ahumamos en las cocinas
si no tira la chimenea,
con las colgadas morcillas
que por el humo negrean
abundan las mojicas,
las estrebedes cojean,
por la lumbre salen chivas,
usamos la coladera
y nos limpiamos con la rodilla
cuando hay berreteras.
Pellizas en ocasiones
o anguarinas llevan puestas,
pana con remendones
a diestra como a siniestra,
hombres con negros blusones
y boinas en la cabeza,
embutidos en calzones,
zapatos para las fiestas,
con escupidina limpiarles
y darles brillo cuanto cuesta.
Mujeres con pañuelo negro
anudado en la cabeza,
redecilla peineta y moño
chambra y camiseta,
toquilla sobre los hombros
refajo y mandileta,
saya y enagua por dentro,
fratiquera para las perras,
por Cifuentes las encuentro
y también en las Aceras.
Y justamente al cruzar
por una de las travesías,
recuerdo ver un orinal tirar
o lo que él contenía
a la calle sin mirar,
hecho un cirio maldecía
quien por allí fue a pasar,
todo aquello le escurría
y no es que fuera casual
pues a veces sucedía
no preguntéis el lugar
yo jamás lo diría.
Tras largo rato llegué
a la calle Millán y Caro,
por allí también jugué
a eso de la cuba y el nabo,
por Carretas esbaricé
sobre los charcos helados,
chupiteles muchos chupé
de los tejados colgados
y nunca me preocupé
si los gatos los ensuciaron.
No me da la gana contesté
si a recados me mandaron,
torá hice alguna vez
y en casa me castigaron,
me arrearon y arreé
en la plaza del mercado
y en algún recreo también,
fueron algunos pecados
que a los curas confesé
y ellos me perdonaron.
Voy por las Cuatro Esquinas
y oigo tocar la corneta,
el pregonero anuncia sardinas
chicharros y palometa,
de nuevo toca la chifla,
se ha extraviado una oveja,
el que la encuentre cumpla
y a su dueño la devuelva.
Y llego a la calle El Pozo,
los recuerdos se amontonan,
calle de mis años mozos
los sentimientos me traicionan;
mi corazón encojo,
arde la sangre en mis venas,
cierro un rato los ojos,
de mi alma brota pena,
por aquellos años locos
que en mi vida dejaron huella.
El rincón de la Micaela,
a su espalda el de Carrolo,
por el Encañao se llega
al inolvidable pozo,
mi sed allí se llena
dando a la bomba con gozo.
A por vino en damajuana,
a comprar con el capazo,
a por el pan con la tarja
perder dinero en los recados
y llegar llorando a casa,
ganarse algún jetazo
teniendo que usar la manga
para sujetar el cuajo
y limpiarnos las velas
que nos quedaban colgando.
Alguna misa me perdí,
faltando a la obligación,
pregunté quien la fue a decir
y de que trató el sermón,
intentando prevenir,
si me pedían explicación,
que me pudieran sacudir
o me arrearan un capón.
Por la Fuente el Carril paso,
San Gregorio y Empedrada,
el Regato la Virgen
y el Camino Peñaranda,
Plaza de la Leña y Santiago
tras mi lejana infancia,
y de vez en cuando me paro
añorando circunstancias.
Sacar agua con calderos
polea y cordelería,
la Paloma y sus viajeros
con mucha paquetería,
esos camiones viejos
con recolgada chiquillería,
apedrear a los perros
atinando la puntería
y alguna boda de penalti
cuando el día amanecía.
Muchas mujeres con moño,
hombres albarcas lucían,
circulaban algunos piojos,
como animal de compañía,
sopas con pan de rebojos,
repartir una sardina,
al hueso llamarle chocho,
a la servilleta rodilla,
una vez al año comer pollo
por San Roque sucedía.
Ir a por agua al pozo
a la caída del día,
moza buscando mozo
o mozo su compañía,
para un rato de retozo
y achuchón si se podía.
Por las escuelas me encuentro,
y me invade la melancolía,
recuerdo a mi maestro
sentado sobre su silla,
habrá un catón abierto,
pupitre, encerado y tiza,
tintero, estuche y palillero
con plumas Patagallina,
está terminando el recreo
pues oigo tocar la esquila,
la formación se hace presto
cantando Prietas las Filas.
Niños en la calle meriendan
y otros los miran con ansias,
en la calle la Plata se pelean
por un pelotón o una tángana,
niñas saltan a la cuerda
mientras sus canciones cantan,
o juegan a pelo-pelo hierba,
al cachimbo, mecas o tabas.
Y dos echan al pie
por la calle la Botica,
a las pajas se juegan a la vez
o con los puños y las chinas,
trampas se suelen hacer
provocando alguna riña.
Calles del Cardenal Cuesta,
Jardín, La Nava o La Luz,
gente sentada a las puertas
disfrutando de quietud,
con muchos años a cuestas
añorando juventud.
Mucho voy disfrutando,
muchas son las emociones
pero es tarde y veo alumbrando
la noche con los faroles,
serenos van vociferando
del tiempo y sus previsiones,
cuadrillas hay canturreando
serenatas a los balcones,
gatos en celo maullando
incitando a sus amores,
parejas veo tonteando
en fríos y oscuros rincones
y veo su urgencia evacuando
acuciado de retortijones,
alguien de correa tirando
en uno de los callejones.
Y de nuevo oigo chiflar
la corneta y el pregón,
cine mañana habrá
haga frio o calor,
titiriteros actuarán
con un mono a lo mejor,
saltimbanquis se verán
aquí en la Plaza Mayor,
la gorra se pasará
cuando acabe la función.
Y ene sta plaza de aquí,
en esta donde ahora estamos,
os digo lo que vi
con hoy relacionado,
ya estaban puestos los carros,
entablaos apercibí,
empalizadas a los lados,
escaleras para subir
ya las habían colocado,
ya estaba hecho el toril
con algún toro encerrado,
es San Roque, cuenta me di
nuestro patrón añorado
y en este balcón de aquí
donde mi loa declamo,
un toro colorado yo vi
en este balcón asomado
bueno, en el viejo balcón de aqui
que hace poco han renovado.
Y justo al finalizar
a casa ya regresando,
no lo pude evitar,
me quedé un rato pensando
justamente al pasar
por la Ermita y el Camposanto,
me invadió la realidad,
una lágrima va brotando,
la noto resbalar
según voy recordando
a vecinos de este lugar,
con los que pasé jugando
esa mi tierna edad
y poco a poco voy tachando
de mi lista oficial,
familia y amigos me van faltando,
su cariño y lealtad,
allí me están esperando;
y mi amigo PRIM en especial
sé que hoy me está escuchando.
Atrás hoy quise mirar,
así mi nostalgia he saciado
pero se impone la realidad,
lo otro es el pasado
y se lo quiero dedicar,
desde aquí emocionado,
a mi ámbito familiar,
a mis nietas está claro,
a esta que a mi lado está
y a la que está en el carro,
son mi debilidad
y a ellos va dedicado.
Querido y santo patrón
de todo macoterano,
por ti sentimos pasión,
te queremos y veneramos,
cada año con ilusión
te aclamamaos y bailamos,
haz que en la próxima ocasión
todos aquí nos veamos.
Que siga la procesión,
la Charrá de nuevo oigamos
y bailemos a su son queridos macoteranos.
VIVA SAN ROQUE
VIVA LA VIRGEN DE LA ENCINA
VIVA MACOTERA



