


En el Libro de Cuentas de Propios y Arbitrios correspondiente a los años 1751-1763 se contienen determinadas informaciones que acreditan la existencia de espectáculos taurinos en la segunda mitad del S. XVIII con ocasión de las Fiestas Patronales de Macotera y que documentan los actos y la forma de celebración de las citadas Fiestas.
Consideraciones a propósito de las fiestas
Consideraciones a propósito de los espectáculos taurinos
El corral del Concejo se prepara todos los años, incluso en los que no se citan espectáculos taurinos, cabe pensar que anualmente y con ocasión de las fiestas se aprovechaba para las reparaciones correspondientes o que los animales que se utilizaban en los festejos ocasionaban los daños que era necesario reparar.
Se citan vaqueros que tal vez acompañarían a caballo a las reses que se utilizaban en los espectáculos taurinos. Vaqueros a los que en compensación se les daba un refresco de vino. Se citan en 1757 encierros de novillos. En 1758 se citan los vaqueros y los vecinos que se encargan del encierro de la corrida. En 1760 a los vaqueros y a los que anduvieron en el corral, para sacar los novillos.
En 1759 se cita “la cornada del toro” sin especificar que sea como consecuencia de los festejos taurinos. Estos no debían celebrarse todos los años dado que a pesar de haber contratado el tamborilero, para las fiestas de ese año, el documento señala que tuvo que darse un refresco a los vecinos por no haber fiesta.
N.B.: No hay ninguna duda, los documentos históricos así lo atestiguan. Los encierros en Macotera son centenarios y esto es un vestigio más de nuestras señas de indentidad.



