
El mundo de la agricultura es inmenso e inabarcable. Solo los mayores profesionales del sector conocen a fondo todo lo relativo a los cultivos y a las formas de explotar los suelos con árboles frutales o plantaciones de cualquier tipo.
Dentro de las decenas de opciones de trabajo de la tierra como forma de vida, la agricultura de conservación o agricultura de labranza es una de las más interesantes.
¿Qué es y en qué consiste la agricultura de conservación? ¿Cuáles son sus ventajas? ¿Es posible trabajar la tierra así en la zona salmantina de Macotera? En este artículo se analizan todas las dudas habituales sobre este tipo de laboreo tradicional.
Qué es la agricultura de conservación
La primera pregunta a la que hay que contestar de un modo directo y claro es qué es la agricultura de conservación. Se trata de una fórmula de trabajo agrícola que consiste en no utilizar maquinaria agresiva para el suelo.
Esta forma de cultivo tradicional en el que el laboreo del suelo se hace de una manera muy delicada y responsable surge en Estados Unidos hace unas décadas.
Sin embargo, no es una forma de trabajo exclusiva de América. De hecho, España es el país europeo donde más se utiliza este cultivo de agricultura sin labranza.
¿Por qué se opta desde hace unos años por la agricultura de conservación? Según la FAO, organización de Naciones Unidas para la Agricultura, el laboreo del suelo tradicional es un tipo de agricultura que trabaja por el mantenimiento permanente de los suelos.
Esto quiere decir que los agricultores tratan de cuidar especialmente su terreno para no sobreexplotar la tierra y hacer disminuir la calidad de sus nutrientes, entre otros objetivos. Lo consiguen gracias a que optan por no utilizar maquinaria pesada y combinan distintos tipos de especies sembradas cada temporada.
Cuáles son sus ventajas
Esta fórmula de trabajo agrícola presenta muchas ventajas. Entre las principales se encuentra que mejora la materia orgánica del suelo. Al no utilizarse maquinaria pesada, el suelo se desarrolla y evoluciona de un modo mucho más natural. Esto se traduce en que el suelo muestra una mejor estructura, lo que repercute en mayores facilidades a la hora de explotar la finca.
Pero además, el laboreo tradicional mejora notablemente la calidad de las aguas. Gracias al tratamiento no mecánico del suelo la infiltración del agua de lluvia es mayor. Esto mejora el caudal ecológico de los ríos y disminuye el riesgo de riadas, entre otras ventajas.
Técnicas de agricultura de conservación
Existen varias técnicas de agricultura de conservación que se utilizan en los distintos territorios tras un análisis de las ventajas e inconvenientes que puedan presentar en según qué zonas y dependiendo de los tipos de cultivos.
Siembra directa
La siembra directa o agricultura sin laboreo se desarrolla así: la siembra de un cultivo se hace sobre los restos vegetales de la temporada anterior. No hay labores de limpieza ni de otro tipo.
La siembra directa tiene ventajas y desventajas, pero la experiencia de los cientos de agricultores que la utilizan cada año demuestra que reduce los costes del cultivo y el uso del agua es mucho más eficiente y adecuada.
Laboreo reducido
En estos casos, las explotaciones agrícolas si cuentan con la ayuda de maquinaria, pero este trabajo suele ser mínimo. Cultivadores, desbrozadoras y gradas de púas son algunos de los elementos más utilizados.
Cubiertas vegetales
Como su propio nombre indica, esta técnica de agricultura de conservación consiste en crear una superficie para cubrir el suelo y protegerlo así de la erosión. Esta capa se suele crear con los restos del cultivo del año anterior.
Estas son tres de las técnicas más habituales de la agricultura de conservación. Cada agricultor de los que trabajan bajo este tipo de proyectos utiliza una combinación de varias de ellas o la que mejor le convenga según la temporada, el momento o su situación geográfica.

